Situación: Tengo clases a las 10 am en Los Yoses, voy un poco tarde y necesito que el bus pase a tiempo.
Lugar: a 100 metros de llegar a la parada (y continúo acercándome).
Fecha y hora: 12 de abril a las 9:41 de la mañana.
Narración de la situación, vivida en el lugar descrito anteriormente, el día mencionado antes a la hora ya comentada:
Salgo de mi casa directo a la parada de buses, un poco apresurado y estresado por la situación. Odio llegar tarde. Desde mi casa hasta la parada tengo que caminar poco mas de 200 metros. El cielo está un poco gris, cosa que me preocupa porque no tengo paraguas.
Levanto la vista luego de pasar por un caño y veo que el bus va saliendo de la parada. Lo único que se me ocurre hacer es correr para llegar a la parada antes de que el autobús agarre impulso. Mi corazón empieza a latir con mas fuerza, mi respiración se vuelve mas contínua, mis piernas soportando el peso de mi maletín cargado de cosas y mis manos buscando la plata en las bolsas del pantalón.
Le hago señas al chofer del bus con antelación para que tenga suficiente tiempo para frenar, aunque yo puedo subirme sin que frene totalmente. Mi mente sólo está pensando: “Por favor, por favor, que el bus pare. Necesito llegar a tiempo”.
Estamos a escasos 50 metros y continuamos acercándonos. El chofer no me ha visto (o no ha querido verme). Justo en ese momento el chofer mueve sus ojos hacia donde estaba yo, que traigo cara de tragedia y pongo ojos de “pare por favor“…

